Sigo pensando cómo sería pensarte
tratando de dejar de pensarte
o pensando si pensás en mi.
Y que ganas de darte una patada!
y un beso
y un regalo
que tal vez devolví porque no me lo recibiste,
o no lo viste.
Tu calido pelo se enfrió
con el amor de Buenos Aires nevado.
Si al menos te cruzara para no saludarte
o preguntarte por qué no me quisiste.
Como si fuera que debías,
o era tu obligación
o para cumplirme algún ensueño.
Después de todo soy un tanto obsesivo
y pude haberte idealizado.
Pero hubiera preferido agarrarte de la mano
en vez de visitarte desde otros días y otras horas
sin sentirte, y es un poco tarde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Hola hermanito!, me hice un blog. Muy bellos tus escritos.
ResponderEliminar:)