Mirando el autorretrato de un ciego
siento un hecho transgresor.
Y mi trágica apariencia de rabia azul
me invita a pasar al salón de hipócritas.
Donde di forma a un escéptico
que ve como si no sintiera
y que todo siente como si no viviera,
que aturde a la almohada envenenándola
enfermándola en un condenado lapso.
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